Sobre el trabajo
Si vivo en Maipú y trabajo 10 horas diarias en Providencia, me demoro una hora en estar lista en la mañana y luego una hora cuarenta y cinco en trasladarme entre mi casa y la pega, me levanto a las 6:15 y estoy de regreso en mi casa a las 21:00 significa que diariamente estoy 15 horas diarias girando en torno al trabajo.
Si cuando llego de vuelta a mi casa, luego de comer, tengo que escoger nada más que una actividad para hacer -porque el tiempo y el sueño no me permiten más-, significa que tengo que optar entre limpiar mi casa, ver a alguna amiga durante un par de horas, leer un libro o ver alguna película sabiendo que con eso estoy quitándome horas de sueño.
Si quisiera alimentarme bien para compensar el desgaste que implica este ritmo, y si me gustaría tomarme un yogurt con avena en las mañanas y un juguito de frutas, pero no tengo $200 para gastar diariamente en un yogurt, y sin embargo, debo pagar $1.500 todos los días en movilización para ir a trabajar.
Si después de un tiempo comienzo a sentirme infeliz, atontada y somnolienta, y si los subterfugios que encuentro para sentirme mejor son darme pequeños gustos; invitar a chelear a algún amigx después de la pega, comprarme un lindo chalequito o salir de Santiago el fin de semana... Consumir cosas aun cuando eso signifique que debo trabajar todavía más al mes siguiente.
Si de vuelta en mi casa me fumo un caño mientras limpio mi casa, ya que solo tengo tiempo para una actividad y así al menos me rio; Comprar, gastar y trabajar para reponer.
O si en la mañana tengo tanto sueño que duermo media hora más, por lo que no alcanzo a tomar desayuno en mi casa y debo comprarme un café y un sándwich en el camino; Consumir, comprar, gastar y trabajar para reponer.
No te preocupes mamá voy a terminar este trabajo porque así me lo propuse, pero es evidente que en este modelo hay algo que huele mal, una pieza que no calza, un sinsentido.


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