La Semilla



Para que el brote nazca de la semilla ésta se rompe por la mitad. La pepita siente su pecho partirse mientras da paso a la vida que desea llegar. La semilla fragmentada en partes que se desparraman siente al mismo tiempo la totalidad siendo puro presente. No muere porque comprende. Algo nuevo brota desde su centro. No puede o no quiere hacer otra cosa que partirse porque el misterio de este destino la recorre.

Las semillas saben del orden que existe detrás de todo, ellas también vieron las pelusitas del aire bailando en perfecta sincronía, teniendo cada cuál un ritmo y un lugar que ocupar. 

La semilla ha oído el latido del universo y lo ha hecho uno con ella; lo repitió como un mantra hasta materializarlo en la planta que brota desde su interior.

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